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En el olvido habitantes de Nanacamilpa y Calpulalpan

Pedro Morales 2017-02-19 - 11:22:02

En Nanacamilpa, Roberto García Juárez, comisariado del ejido de San Felipe Hidalgo, comentó que “no hay para donde hacerse, primero se van los padres, luego las mujeres van a buscar a los hombres, dejan a los hijos y es una constante desintegración familiar, que duele y lastima, aunque no lo quieran ver”.

Indicó que estudios antropológicos indican que la vivencia en dos culturas mexicano-estadounidense, modifica la estructura de la familia tradicional, dando origen a nuevas modalidades familiares, en cuanto a: la relación de pareja.

La interacción entre progenitores, el cambio de roles entre padre, madre e hijos; donde estos últimos desempeñan un rol protagónico en las familias trasnacionales.

Sea que se queden como responsables de la familia o que ocupen el rol del padre ausente.

Ante la ausencia del padre, las responsabilidades del núcleo familiar quedan en manos de la madre.

Aunque el padre regrese a Tlaxcala en determinados periodos y mantenga formalmente el rol de autoridad, en la práctica es la madre quien lo ejerce.

Ante estas circunstancias, el padre permanece de manera periférica; es decir, no se compromete con el sistema familiar, solamente se limita a cumplir con sus funciones de proveedor económico, enviando remesas para el gasto familiar.

Investigaciones realizadas por estudiantes de la UAT, Campus Calpulalpan, indican que “los lazos afectivos se debilitan y se pierde el contacto emocional con la esposa e hijos, dando lugar a un tipo de familia cuyos vínculos afectivos son distantes e indiferentes”.

Establecen que en los primeros meses de estancia en Estados Unidos los varones no tienen trabajos seguros, y las ganancias de los primeros sueldos se disponen para el pago de la deuda.

Así como los gastos que implica la estructura de un nuevo hogar, por tanto, el envío de remesas se ve supeditado a toda una serie de negociaciones que se traducen en conflictos o arreglos maritales.

Por eso, es frecuente que las mujeres busquen su independencia económica, ingresan como obreras en fábricas o talleres, como empleadas domésticas, o bien trabajan como comerciantes.

Para no depender exclusivamente de las remesas que reciben; puesto que éstas resultan insuficientes para el gasto familiar.

En estas circunstancias, los niños y adolescentes también son abandonados emocionalmente por la madre.

En cambio otras, se ven obligadas a vivir sometidas, vigiladas en la casa de los suegros, que resguardan el “honor” de la esposa que se queda a su cuidado.

Además de que cargan una serie de prejuicios y control en todos los sentidos, pero sobre todo en cuanto a su conducta con otros varones.

Otras mujeres tienen que vivir con sometimiento y agresión el regreso temporal de los maridos que las han dejado de ver por años, y que a su regreso muestran una conducta discriminatoria.

Por un lado, desean que ellas transformen su estilo de vida rural al modo de vida moderno que ofrece el otro lado y, por el otro, exigen sometimiento y fidelidad en el compromiso marital.

Además de que desean que la mentalidad “de pueblo”, cambie solamente en cuanto a su propia conveniencia, porque piden tolerancia y aceptación por los “dobles compromisos”.

La aceptación y/o tolerancia de las relaciones con otra pareja en el extranjero, coloca a las mujeres en un estado de zozobra, incertidumbre y angustia, porque no se deciden a terminar dicha relación.

El hecho de ser “infieles” las estigmatiza como mujeres sin honor y vergüenza.

En estas mujeres la soledad y el abandono de los maridos desembocan en estados de depresión, manifestados básicamente por dolores hipocondríaco y estados de tristeza y melancolía.

En este sentido hay que conocer y analizar el contexto psicosocial al que llegan las mujeres que se incorporan a las filas de la migración, sea como acompañantes de la pareja o por reunificación familiar, indica el estudio.

El contexto rural-urbano de la zona de Oxnard, es un área en donde las mujeres trabajan en un medio ambiente agrícola, regularmente son familias que provienen del medio rural mexicano

Mientras que, la migración actual se desplaza a la zona urbana, en la que trabajan en el área de servicios y que se ubican en las ciudades de Costa Mesa, Westminister, Santa Ana y Huntington Beach.

El tipo de trabajo que desarrollan estas mujeres, sea en el contexto agrícola como en el servicio doméstico, les exige el cumplimiento de un horario extenuante por lo que la familia y en particular los niños permanecen solos o al cuidado de familiares.

Este descuido maternal se percibe en una conducta de agresión y tristeza, tanto en madres como en niños que se dan cuenta que es muy complicada la reunificación familiar en Estados Unidos.

Y como una forma de pagar su sentimiento de culpa por el descuido materno los padres intentan suplir con regalos las demandas afectivas de sus hijos.

Por eso es justificable el cuestionamiento de muchos padres que se interrogan si el cambio económico “habrá valido la pena”, al darse cuenta que el sistema familiar se modifica y nunca más vuelven a ser “la familia que eran”.

Estas mujeres padecen, probablemente por las demandas extenuantes del trabajo y de las obligaciones del hogar. Puesto que, a pesar del esfuerzo que hacen por mantenerse en un rol de igualdad.

No están exentas de padecer violencia interpersonal y de abusos psicológicos, por parte de sus compañeros como reacción individual ante la pérdida del poder.

La búsqueda de la reunificación, es una lucha femenina persistente.

Estas mujeres asocian el cambio de carácter con las múltiples actividades que realizan como madre, pareja y trabajadora, además del trabajo doméstico realizado en el hogar.

Este último aspecto repercute en el maltrato hacia los hijos y problemas relacionados con el marido.

El tipo de trabajo para el que puede ser contratadas, está relacionado en el ámbito de servicios y el servicio doméstico, situación que aceptan por el pago que reciben.

Siendo consciente tanto de la explotación de la que son víctimas como de no tener ningún tipo de garantía legal y seguridad laboral.

Estas circunstancias constituyen una fuerte motivación para que las mujeres que estaban mejor posicionadas laboralmente en México regresen.

Sobre todo, si se percatan de que el marido persiste en mantener los dobles compromisos.

Otra buena parte de las mujeres migrantes tienen que regresar cuando uno de los cónyuges o hijos enferman y no puede trabajar, los costos económicos que implica para la familia son muy altos.

El acceso a las instituciones de salud estadounidenses es prácticamente imposible para una familia clandestina que no tiene un contrato laboral ni está protegida por ninguna ley.

Por eso  “se aguantan”, recurren a remedios caseros, pues de asistir a una institución pública de salud, temen que sean descubiertos y deportados, lo cierto es que en la región de Nanacamilpa y Calpulalpan, cada vez más aumenta el número de “niños huérfanos, de padres vivos”.