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Élites se apoderan de la mazorca del poder

Pedro Morales 2017-02-27 - 07:45:07

La entidad tlaxcalteca se conforma como un tapete multicolor, donde históricamente han prevalecido los colores del Revolucionario Institucional y son ellos los priistas los que cambian de camiseta política, según pinten las oportunidades de hacerse de poder.

En México tal y como acontece paralelamente en el estado de Tlaxcala, en el siglo XXI todas las élites se formaron al amparo del Estado nacional revolucionario, y es muy claro que primero fueron importantes los generales.

Luego los civiles, pero dentro de éstos, los llamados “cachorros de la revolución” en dos grandes líneas de 1946 a 1980 los abogados o políticos, y de 1980 en adelante los economistas o tecnócratas.

Hay un ínter entre 2000 y 2012, en que las élites se desestructuraron y hoy se encuentran en crisis, sin embargo los tlaxcaltecas son testigos presenciales, víctimas y actores de la obtención, detentación y lucha por el poder que lleva al dinero.

Tal y como lo refiere el maestro e investigador del Colegio de Tlaxcala, Raúl Jiménez Guillén, hoy las élites políticas parecen tener una sola matriz: lo privado, instituciones de educación  privadas, estudios en el extranjero y concentrado en la economía y las finanzas.

La tentación de conservar el poder

La misma Constitución local impedía la reelección, pero gracias a las reformas realizadas a la ley electoral en el 2016, ya en Tlaxcala se puede aspirar a la reelección en cargos de elección popular que hacen renacer las esperanzas de la añeja clase política para regresar y eternizarse.

Sin embargo nada o muy poco ha cambiado en la lucha por el poder por ejemplo en los grupos de representación agrarios, donde en la centrales campesinas como la CNC, CCI y hasta las nuevas como la Central Campesina Cardenista, los líderes llegaron para quedarse.

Pero la verdad es que la nueva lucha agraria en Tlaxcala es por los presupuestos millonarios, por los apoyos, por la maquinaria y principalmente para repartirse los beneficios de los programas federales y estatales.

Ni se diga en el sector obrero donde CROM, CTM y CROC ya se pusieron de acuerdo, pero los dirigentes son los mismos o si acaso se dan turnos de rotación ente ellos, lo mismo que en los poderosos sindicatos de burócratas o magisteriales.

A la calca, en Tlaxcala las secciones magisteriales 31 y 55 del SNTE, que aglutinan a más de quince mil maestros siguen en manos de líderes que no sueltan el poder y se rolan para manejar las cuotas.

Por todos lados en Tlaxcala hay líderes, como los transportistas, los estudiantiles o de periodistas, también  es el caso de los empresariales, en las cámaras textiles, y en contra parte están los líderes de los comerciantes establecidos, fijos, semifijos y en gran medida entre los vendedores ambulantes.

Hay otro gran grupo que se había desaparecido en el sexenio anterior, pero que ya comenzaron a resucitar y que son las llamadas organizaciones no gubernamentales y allá en lo oscurito, hay otra clase de poder que nadie toca y que son las fundaciones.

Estas fundaciones “altruistas” son la octava maravilla, sirven de pantalla para todo con el pretexto de la ayuda social y van desde presunto lavado de dinero, desvío de recursos y hasta para aviesas intenciones de ganar votos entre los beneficiados y sus familias.

En Tlaxcala es muy grande la mazorca del poder, basta desgranar un poco para descubrir que si se levanta una piedra en cada uno de los 60 municipios, sin duda ahí está un líder, listo y presto para defender a su gremio.

Lucha por el poder político

Con la muerte del ex gobernador, Emilio Sánchez Piedras en junio de 1981, diecisiete años después, el grupo del poder se desintegra, no así las aspiraciones de cada uno de éstos por alcanzar la gubernatura de Tlaxcala.

Situación que puso en tensión el ambiente electoral de 1998, para la elección del candidato a Gobernador de Tlaxcala de parte del PRI, para ese entonces la contienda política se concentra en los tres pupilos de Sánchez Piedras:

Joaquín Cisneros Fernández, hijo de Joaquín Cisneros Molina; Mariano González Zarur y Alfonso Sánchez Anaya, sobrino de Sánchez Piedras fueron decisiones tomadas por el dedo presidencialista de Ernesto Zedillo Ponce de León, favorecía a Joaquín Cisneros y excluyó a los otros dos contendientes.

Sin embargo, Sánchez Anaya expriista, se convierte en candidato del PRD y desde esa plataforma política gana la gubernatura de Tlaxcala.

Alianzas y coaliciones, un disfraz para seguir viviendo del erario

Hace cuatro sexenios, al dejar el poder el ex priista y ahora neo morenista de nuevo cuño, José Antonio Álvarez Lima, obligó a puerta cerrada a los integrantes del Congreso local, para que aprobaran las alianzas y coaliciones entre partidos.

El 15 de enero de 1993, José Antonio Álvarez convoca a los actores políticos y ciudadanos, a participar en la reforma electoral.

Esta convocatoria fue bien recibida por los partidos políticos, quienes realizaron foros de consulta en diversas partes del Estado, instalándose mesas de trabajo en municipios como Apizaco, Huamantla, Zacatelco, Calpulalpan y San Pablo del Monte.

Mediante Decreto número 59 de fecha 12 de julio de 1994, el Congreso del Estado de Tlaxcala reforma el artículo 10 de la Constitución Política del Estado en el cual se crea el Instituto Electoral de Tlaxcala.

Órgano que tendría a su cargo la dirección, organización y vigilancia de las elecciones en el Estado, debido a ésta reforma los Diputados del Congreso de Estado aprobaron en su Decreto número 60.

Fue publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de fecha 25 de julio de 1994, el Código Electoral del Estado de Tlaxcala, lo cual fue un gran avance en nuestro Estado, se destaca en la reseña histórica del Instituto Estatal Electoral. “La moneda está en el aire”, decía Álvarez Lima.

La mano de Beatriz Paredes

Cabe destacar que de alguna manera los políticos tlaxcaltecas han sentido la pesada mano de la ex gobernadora Beatriz Paredes Rangel, quien fue la alumna más destacada de Sánchez Piedras y la encargada de aplicar las reglas para no perder el poder.

En las alternancias ella fue la que siempre gana, aunque su partido el PRI pierda, son los mismos, siempre los mismos.

Esto abrió la puerta para que el expriista Alfonso Sánchez Anaya conjuntara a las izquierdas donde nacía el PRD, que arrebató su primer triunfo al ganar la elección municipal en Contla de Juan Cuamatzi.

En 2000, Alfonso Sánchez Anaya impuso a su esposa, María del Carmen Ramírez, al Senado de la República, quien fue derrotada por la fórmula que integró Joaquín Cisneros Fernández y Mariano González Zarur.

Logró el escaño por la vía de la primera minoría. Para 2004, la Senadora Ramírez se hizo de la candidatura de la alianza PRD-Convergencia para suceder a su esposo en el Gobierno.

Volvió a competir contra Mariano González Zarur del PRI-PVEM, pero ésta vez ese partido sufrió una nueva ruptura encabezada por el entonces presidente municipal de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz.


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