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La ambición por el poder hunde a los perredistas

Fernando Pérez Corona 2017-03-27 - 07:36:13

La agonía del sol azteca comenzó a principios de 2010, cuando Moreno Valle inició negociaciones con Manuel Camacho Solís (qepd) para sumarlo a la coalición Compromiso por Puebla, con la venia del entonces presidente del CEN, Jesús Ortega Martínez.

La decisión de entregarse a Rafael Moreno Valle Rosas durante su sexenio como gobernador, el Pacto por México firmado con el presidente Enrique Peña Nieto, la salida de Andrés Manuel López Obrador de sus filas y las pugnas internas, han dejado al PRD sin posibilidades de ser un partido competitivo en las elecciones del próximo año a niveles federal y estatal.

La agonía del sol azteca comenzó a principios de 2010, cuando Moreno Valle inició negociaciones con Manuel Camacho Solís (qepd) para sumarlo a la coalición Compromiso por Puebla, con la venia del entonces presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Jesús Ortega Martínez.

El 23 de  febrero de dicho año, el PAN, el PRD, MC y Panal, formalizaron la unión.

Ese martes, en el Centro de Convenciones, cuando Ortega Martínez tomó la palabra para defender tal unión, cinco perredistas encabezados por José Raúl de la Luz sacaron pancartas con las leyendas: “Fuera Gordillo (en alusión al liderazgo real de Elba Esther en el Panal)"”, y “no a la alianza”, así como “PAN- PRD, asesinos de la democracia”. Acto seguido, integrantes de la Comisión de Guardia arrebataron los cartelones a los manifestantes, quienes, a empujones -y golpes, según los agredidos-, fueron desalojados del inmueble.

Un “puñado” de perredistas encabezados por Rodolfo Huerta Espinosa exigió respeto para su compañero. Dos meses después, aceptó la candidatura del PT a la alcaldía de Puebla. Renunció en mayo a su militancia.

En 2015, asumió la secretaría general de la dirigencia estatal del PVEM. A la fecha, es funcionario del Ayuntamiento de San Pedro Cholula, cuyo alcalde, José Juan Espinosa, milita de Morena, aunque llegó apoyado por Movimiento Ciudadano.

Ganadores sin corona

Con Moreno Valle en el gobierno estatal tales historias se multiplicaron en el PRD, cuyos militantes fueron literalmente marginados del gabinete.

Solo Víctor Carrancá Bourguet, sin filiación partidista, podría ser considerado como propuesta de izquierda, luego de ser subprocurador de Procesos en la PGJ del Distrito Federal, durante la administración de Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, la primera jefatura de gobierno en la capital del país.

Miguel Ángel de la Rosa Esparza, quien fue subsecretario de gobierno, recibió en 2012 este nombramiento dos días después que el entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, acusó a Moreno Valle de haber pactado con el abanderado del PRI, Enrique Peña Nieto.

En tanto, en los comicios federales de 2012, AMLO triunfó en Puebla, pero por muy poco. Obtuvo 860 mil 134 votos (34.61 por ciento del total), Peña Nieto logró 856 mil 33, y Josefina Vázquez Mota 642 mil 465 sufragios (el exgobernador del Estado de México ganó la Presidencia).

Tras la derrota en los comicios, el 2 de diciembre de 2012, el entonces líder nacional perredista, Jesús Zambrano Grijalba, tomó la decisión de firmar el acuerdo político Pacto por México en el Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México.

Una semana después, el político tabasqueño confirmó su separación del Movimiento Progresista (coalición conformada por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano), para trabajar en la formación de Morena. En ese momento, negó una ruptura con el partido donde militó 23 años; “me dieron su confianza y respaldo, en correspondencia les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad, estamos a mano y en paz”.

Casi dos año más tarde, en su muro de Facebook, admitió que su salida fue provocada porque los dirigentes apoyaron el Pacto por México.

Después de tres años de casi no tomar en cuenta al instituto del sol azteca, salvo las posiciones políticas concedidas en el acuerdo para conformar Compromiso por Puebla y retomar algunos de sus proyectos, Casa Puebla atrajo otra vez al PRD y registrar la coalición Puebla Unida, la cual impulsó como candidato a la alcaldía de Puebla a Tony Gali, quien ganó sin problemas.

Un festejo repleto de divisiones

Al año siguiente, el entonces líder nacional, Jesús Zambrano Grijalba, celebró en Puebla los 25 años de su partido y tuvo como invitado a Moreno Valle, quien lamentó la división partidista, la cual prácticamente había ahondado con la imposición de candidatos; pero, sobre todo, con la infiltración de militantes.

De finales de 2013 a mediados de 2014, el de la Revolución Democrática de Puebla aumentó su padrón de 20 mil a más de 60 mil afiliados. Para septiembre, cuando se llevaría a cabo la elección interna de 150 consejeros estatales, sumaron 97 mil 538, cantidad que prácticamente se mantuvo sin cambios a principios del año pasado. Sin embargo, en 2017, la Comisión de Afiliación del Comité Ejecutivo Nacional reportó 211 mil 788 perredistas poblanos, cantidad superior al número de votos obtenidos en la última elección de gobernador.

Para el líder del Frente de Izquierda Progresista (FIP) en el estado, Eric Cotoñeto Carmona, la afiliación masiva es operada por colaboradores del exgobernador, con el fin de controlar los procesos internos; incluso, puso de ejemplo al exdiputado local perredista, Carlos Martínez Amador, quien recientemente fue designado director general del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla (Cobaep), de donde proviene más de 60 mil afiliaciones nuevas.

Desde que empezó tal crecimiento atípico de la militancia, Izquierda Progresista, corriente afín al senador Luis Miguel Barbosa Huerta, y la expresión Nueva Izquierda, obtuvieron más de la mitad de los espacios en el Consejo Estatal. La FIP colocó a Socorro Quezada Tiempo como lideresa estatal.

Aunque Moreno Valle ya había colocado a Luis Maldonado Venegas (dirigente nacional de Movimiento Ciudadano de 2006 a 2009) en la tercera posición de la lista plurinominal del PRD a diputados federales de la cuarta circunscripción electoral. Para 2015, el exsecretario general de gobierno ya era consejero nacional y principal promotor del proyecto presidencial morenovallista.

Entre sus primeros retos estaba la reedición de la megacoalición para 2016. Principalmente, sumar al sol azteca. Pero, el 16 de diciembre de 2015, fracasó el proyecto. Las corrientes FIP, Izquierda Democrática Nacional y Alternativa Democrática Nacional reventaron la instalación del Consejo Estatal del PRD. Unidades de Seguridad Pública trataron de bloquear que los perredistas contrarios a  Moreno Valle llegaran a la exhacienda de Chautla, donde se celebraría la sesión.

El rompimiento y la agonía del sol azteca

A principios de 2016, el dirigente nacional perredista, Agustín Basave, dejó en claro que en Puebla no habría alianza. Su nombre volvió a escucharse a finales del año pasado, cuando el senador Luis Miguel Barbosa lo acusó de encabezar otro proyecto de afiliación masiva. Decía que de burócratas, sobre todo del Colegio de Bachilleres, donde operó Martínez Amador.

Para rematar, la decisión de Luis Miguel Barbosa Huerta de apoyar el proyecto de López Obrador -provocó su remoción como coordinador de la fracción parlamentaria en la Cámara de Senadores, impugnó y al final renunció-, volvió a agitar las aguas locales en el instituto negro y amarillo.

La FIP, corriente que lidera el legislador poblano, tiene a Socorro Quezada Tiempo en la dirigencia estatal. También controla el Consejo Estatal. Tiene de aliada a Alternativa Democrática Nacional, que representa la exdiputada federal y excandidata a gobernadora, Roxana Luna Porquillo.

Por lo anterior, parece que la partida de Barbosa hacia Morena generaría una desbandada de militantes locales, lo que aprovecharían otras corrientes como Nueva Izquierda y Foro Nuevo Sol para recuperar lo que se pueda.

Jorge Benito Cruz Bermúdez, integrante de NI, consideró que el FIP está muy debilitado y, por lo tanto, no podrá afectar más al partido; es más, defendió las afiliaciones masivas de los últimos años, pues no puede “concentrase en unos cuantos”.

Un partido con errores garrafales, rumbo al naufragio total: Hernández

Para el politólogo Juan Luis Hernández Avendaño, el PRD ha cometido “errores garrafales” en su historia que inició el 5 de mayo de 1989, por lo que no duda en comparar al partido con el papel que hace el PVEM con el PRI; incluso advirtió un total “naufragio”.

Asimismo, pronostica que una buena parte de perredistas poblanos “migren” hacia Morena, como consecuencia lógica de seguir a sus líderes; pero, sobre todo, porque “no saben vivir fuera del presupuesto”.

La visión del catedrático de la Universidad Iberoamericana, Campus Puebla, parece que está fundada, ya que Barbosa podría convertirse en el candidato de Morena a gobernador de Puebla en 2018; sus simpatizantes, también lo saben.

Desde la perspectiva de Hernández Avendaño, la izquierda siempre ha presentado más opciones que la derecha. “Siempre ha sido así en todas partes del mundo”. Sin embargo, refirió que el sol azteca en México es una fusión priista, socialdemócrata y comunista, lo que queda claro por sus corrientes internas, las cuales han convivido, reproducido y “fragmentado” en otras durante casi tres décadas.

En la antesala de la megaelección de 2018, el PRD está próximo a convertirse en la cuarta fuerza política nacional, después de “rasguñar” la Presidencia de México, después del triunfo compartido en el gobierno estatal.


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