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Contaminación, sobreexplotación y estiaje acaban el agua de Tlaxcala

Pedro Morales 2017-04-24 - 07:36:22

La tala inmoderada en los bosques de la montaña de la Malintzi, en la zona de la sierra nevada del Ixta-Popo en territorio de Calpulalpan y Nanacamilpa y la deforestación en la Sierra Norte de Tlaxco son la causa de la sequía que impera en el estado.

El estado de Tlaxcala, alejado de las costas y carente de grandes ríos, enfrenta cada año una temporada de estiaje cada vez más cruda y agresiva, que merma sus recursos naturales, principalmente el agua, que cada día se agota más y más.

Una vez alterado el ambiente por el cambio climático, los hombres del campo ubican la temporada de estiaje desde su inicio en octubre-noviembre y su conclusión con la temporada de huracanes a partir de los meses de abril-mayo.

Incendios, una imparable contaminación y la sobreexplotación de los mantos acuíferos profundos como resultado del abuso humano y el crecimiento demográfico desordenado abaten los pozos para el suministro.

Paralelamente la contaminación de los cuerpos de agua y la sobreexplotación por el surgimiento de nuevos asentamientos humanos desordenados ya tienen efectos en la naturaleza.

La laguna de Acuitlapilco, donde se bañó la Malinche se ha secado, solo quedan remanentes de su grandeza, su abatimiento ocurre por la perforación de pozos a su alrededor que han succionado al agua de los mantos profundos.

La muerte de miles de peces en Santa María Texcalac y la muerte de ganado en la zona de San Cosme Xaloztoc son otros efectos del estiaje, los animales desesperados toman agua envenenada y mueren en el campo.

Es relevante la muerte de miles de peces en Texcalac, por causas que no se han aclarado pero que de una u otra forma desembocan en la contaminación del agua a partir de procesos industriales.

El campo de Tlaxcala depende en gran medida del temporal, pero el factor del cambio climático alteró de manera importante el reloj biológico, de tal suerte que la temporada de estiaje se prolonga.

La tala inmoderada en los bosques de la montaña de la Malintzi, en la zona de la sierra nevada del Ixta-Popo en territorio de Calpulalpan y Nanacamilpa y la deforestación en la Sierra Norte de Tlaxco son la causa de la sequía.

El destino ya nos alcanzó

Estudios realizados por especialistas de la UNAM advierten que en cinco años los mantos freáticos de Tlaxcala se verán abatidos de manera importante; si no se toman medidas al respecto.

Se puede constatar que en la región sur de Tlaxcala, donde existen las mejores tierras de riego, el agua se encontraba a flor de tierra, no menos de cincuenta centímetros y se obtenían pozos.

En los últimos 25 años se ha extinguido 80 por ciento de los 230 manantiales que existían en Tlaxcala, lo que responde, entre otras causas, al incremento de 600 por ciento en la demanda de agua para consumo humano y a los elevados índices de contaminación.

Pero sobre todo por el descuido de las autoridades y mal manejo que hace la población del recurso, aseguró José Luis Oropeza Mota, coordinador del programa de manejo de cuencas del Colegio de Posgraduados, institución de enseñanza e investigación en ciencias agrícolas.

Alta morosidad en el pago del servicio del agua potable

Reportes oficiales indican que los altos niveles de morosidad en el pago por el servicio, el incremento en la demanda, los elevados índices de contaminación en los afluentes.

La falta de infraestructura y la obsolescencia del equipo existente, que provoca un desperdicio de 40 por ciento del agua, pero sobre todo la carencia de una cultura para cuidarla han colocado a Tlaxcala en una situación "altamente preocupante" que, de no atenderse, derivará en escasez del líquido en poco tiempo.

A ello se suma que los 112 sistemas "formales" de tratamiento de aguas negras que hay en la entidad tienen deficiencias de operación por falta de mantenimiento.

Esa situación se refleja en los bajos niveles de saneamiento de las aguas residuales, que en las zonas urbanas del estado se ubica en 40 por ciento y en las áreas rurales apenas en 17 por ciento.

Todo eso repercute en que 60 por ciento de las aguas residuales tengan como destino final el río Zahuapan, que se ha convertido en un gran drenaje a cielo abierto, al que se vierten aproximadamente 32.5 millones anuales de metros cúbicos de aguas negras.

Alerta roja en el sur del estado de Tlaxcala

La perforación de cinco pozos en la comunidad de Ocotlán, del estado de Puebla, aledaña al municipio de Zacatelco, significa la extracción de mil 500 litros por segundo y causará el abatimiento de los mantos freáticos de Tlaxcala.

A estos pozos se suman otros sesenta que ya existen, uno más fue perforado a un costado de la población de Domingo Arenas de Zacatelco, situación que enfrento a los lugareños con el entonces gobernador poblano Mariano Piña Olaya.

Mientras esto ocurre, los habitantes de Ocotlán se han opuesto a la perforación de los pozos, porque significa una grave afectación y dejar sin agua a la región sur de Tlaxcala.

En Puebla la Comisión Nacional del Agua (Conagua) autorizó la perforación de los pozos, mientras que a Tlaxcala le ha prohibido esa acción desde hace 25 años, sin embargo las autoridades estatales no reaccionan.

El ex alcalde de Zacatelco, Fernando Cortés Saldaña, declaró que solicitará a la Semarnat y a la Conagua, la información relacionada con el proyecto para la perforación de cinco pozos en Ocotlán

Indicó que hay preocupación entre los agricultores de la región y del valle de Nativitas porque no se conoce en qué medida afectará al sur de ese estado.

Cortés Saldaña mencionó que ese proyecto se da en forma irregular, pues desde hace varios años la Conagua no permite la perforación de pozos nuevos en esta parte de Tlaxcala.

“Cómo es posible que al estado de Puebla, con el cual colindamos a tan sólo unos cuantos kilómetros, sí se le permita ese tipo de obras”, cuestionó.

Indicó que se ha solicitado que se informe si las autoridades poblanas cumplieron con los requisitos establecidos por la norma, para hacer esos pozos.

Hay interés y preocupación porque esto se aclare. Es una preocupación por nuestros manantiales y por el campo de la región, manifestó.

Aseguró que la Conagua no ha dado informes sobre el estudio de impacto ambiental y existe temor de que con la perforación de los pozos, en la zona sur se abatirán los manantiales y los mantos freáticos.

A la defensa del agua

Por su parte, Roberto Palalía, integrante del Comité de Defensa del Agua de Ocotlán, aseguró que los pozos que pretende abrir el Soapap están a un kilómetro y medio de San Francisco Ocotlán.

Esta población se ubica a dos kilómetros de Zacatelco, y confía en que los tlaxcaltecas se sumen  al movimiento de defensa del agua, porque la extracción de agua será brutal.

Denunció que los pozos que pretende perforar el gobierno poblano son para extraer agua potable destinada al consumo de los pobladores de la ciudad de Puebla, sino para el saneamiento de la presa de Valsequillo.

Recientes exploraciones a los pozos artesianos indican que hace diez años había cincuenta metros de profundidad de agua, ahora solamente haya dos metros. Lo que indica un acelerado abatimiento

Consideró que el conflicto por la defensa del agua en San Francisco Ocotlán ya se convirtió en un problema de focos rojos a nivel regional, involucra a siete municipios poblanos y el sur del estado de Tlaxcala.

Los habitantes de Ocotlán culparon al ex edil panista de Xoxtla, José Pastor Luna, quien hace caso omiso de los reclamos de los ciudadanos y a su rechazo a la municipalización del sistema de abasto de agua.

Al movimiento de la defensa del agua se han sumado habitantes de los municipios poblanos de Coronango, Cuautlancingo, Juan C. Bonilla, Santa Rita Tlahuapan.

Se sumaron pobladores de Huejotzingo, San Martín Texmelucan y Chiautzingo, que también manifestaron su interés en defender el agua.

Esperan que los tlaxaltecas de los municipios de Zacatelco, Nativitas, Nopalucan, Tepetitla, Tetlatlahuca, Huactzingo, Zacatelco, Tepeyanco, Panotla, Axocomanitla y comunidades aledañas reaccionen y se sumen a esta lucha.

Los poblanos que mantienen la defensa destacaron que su lucha no será por ellos, sino por las nuevas generaciones que enfrentarán un futuro cada complicado y sin agua.


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