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Tlayacapan, un Pueblo Mágico y prehispánico

Abigail González 2017-08-07 - 07:22:53

Tlayacapan es considerado un Pueblo Mágico desde 2011 y una parte de su encanto reside en su pasado prehispánico, época en la que fue habitado por olmecas, quienes fueron dominados por el pueblo xochimilca. Se trataba de un paso comercial obligado para los pueblos del sur que se abastecían de diversos productos, entre ellos la cera.

A dos horas de la Ciudad de México se encuentra uno de los Pueblos Mágicos de Morelos: Tlayacapan. También conocido como “sobre la punta de la tierra”, “lugar de los límites o linderos” o “la nariz de la tierra” este pueblo tiene forma de cruz y esconde entre sus calles bailes tradicionales, spas, artesanías, momias y el museo de arte sacro.

Tlayacapan es considerado un Pueblo Mágico desde 2011 y una parte de su encanto reside en su pasado prehispánico, época en la que fue habitado por olmecas, quienes fueron dominados por el pueblo xochimilca. Se trataba de un paso comercial obligado para los pueblos del sur que se abastecían de diversos productos, entre ellos la cera.

Para recorrer el lugar, puedes rentar uno de los mototaxis en Plaza de Armas y aprovechar el paseo para ver sus numerosas capillas con diversos estilos arquitectónicos, de las cuales destacan las de San José de los Laureles, San Agustín y San Andrés.

Al centro del poblado se encuentra el Palacio Municipal que con sus gruesos pilares, es el más antiguo de México y data del siglo XVI. Cerca podrás encontrar el Ex Convento de San Juan Bautista, una edificación de 1534 considerada Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

Rodeado por diversos cerros, Tlayacapan cuenta con clima agradable durante todo el año, por lo que hay un par de balnearios cerca, como el centro vacacional IMSS Oaxtepec —que también tiene baños de vapor—y el Parque Acuático Oaxtepec, uno de los más grandes de América Latina.

En este Pueblo Mágico se celebran muchas fiestas y danzas tradicionales, como la figura del Chinelo, danza que se convirtió en un símbolo de Morelos; se cree que Tlayacapan es la cuna del disfraz y la música de este baile, que posteriormente se extendió por toda la entidad.

Un atractivo más de este pueblo de Morelos es la cerámica de barro vidriado con gran colorido. Puedes encontrar macetas, ollas, vajillas, jarros y comales elaborados con este material. Cabe destacar que en este lugar hay una fábrica de cerámica a altas temperaturas.

Entre momias, pinturas y curiosidades

Tlayacapan cuenta con edificaciones virreinales entre las que destaca el Convento de San Juan Bautista que data del siglo XVI y fue nombrado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Este convento estaba habitado por los antiguos misioneros iniciadores de la evangelización y actualmente es la iglesia principal del pueblo.

También alberga el Museo de Tlayacapan, en donde se exponen curiosidades locales como el cuadro de la Virgen de la Luz atribuido a Miguel Cabrera y los cuerpos momificados de niños y jóvenes encontrados durante los trabajos de restauración de 1982 debajo del altar mayor.

De las treinta y nueve que se encontraron, únicamente sobrevivieron diez de ellas al quitarlas del ambiente que propició su momificación.

Las momias conservan sus prendas de vestir y fisonomía muscular y esquelética, su piel está petrificada y se sabe que su muerte data de los siglos XVII y XVIII. Por su apariencia y el sitio donde estaban sepultados, se cree que se trataba de hijos de españoles, personas adineradas que podían pagar tributo a la iglesia y ganar un mejor acceso al Reino de Dios.

Cabe señalar que los cajones en los que se encontraron las momias, estaban muy decorados, ya que de acuerdo con la tradición, la muerte de un niño significaba que era un ángel de visita por la tierra, por lo que se le velaba con alegría, además, los cajones tenían una hendidura para permitir que el alma saliera o entrara.

Podrás admirar los murales, frescos y las bóvedas con motivos vegetales y geométricos, así como los rosetones góticos. Para finalizar el recorrido por el convento, puedes pasar un momento en el jardín del claustro, en donde los monjes agustinos aprovechaban para charlar entre ellos de manera informal y salir de la rutina del monasterio.

Ex haciendas, temazcales y capillas

La ex hacienda de San Nicolás es una sólida construcción sostenida sobre elevados arcos y gruesas columnas es un monumento novohispano del siglo XVI que, de acuerdo a la leyenda, perteneció a Hernán Cortés y luego heredó a su nieto Pedro.

Después de su periodo de auge el edificio fue abandonado y tomado por los frailes agustinos para posteriormente, llegar de nueva cuenta a manos de un descendiente de Cortés, a quién finalmente se lo confiscó el Gobierno Federal.

Por otra parte se encuentran las capillas del Pueblo, de las cuales quedan en pie 18 de las 26 que tuvo el pueblo en el siglo XVI, en muchos casos, estas capillas sustituyeron a los teocalis del pueblo prehispánico original.

Son pequeñas y en su mayoría llamativas, por lo que le dan al pueblo un rasgo distintivo. Las que más llaman la atención, son la de San Martín, con su portada de estilo barroco popular y también las de San José de los Laureles, San Agustín y San Andrés.

Otro punto que vale la pena visitar es el Centro Cultural la Cerería, un edificio del siglo XVI que sirvió como una fábrica de velas y que fue también cuartel de Emiliano Zapata. Hoy en día esta edificación alberga la Casa de la Cultura, un espacio de esparcimiento y un museo que da a conocer la historia y las tradiciones de Tlayacapan.

Finalmente, para relajarte puedes experimentar el ritual del temazcal, un baño de vapor con hierbas aromáticas y medicinales que datan de la época prehispánica el cual, de acuerdo con la creencia, es un ritual que revitaliza el espíritu.