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Tlaxcala aduana mortal para los emigrantes centroamericanos

Pedro Morales 2018-03-13 - 09:23:38

Desde hace dos años las agresiones a grupos de emigrantes centroamericanos se han recrudecido en Tlaxcala, concretamente en el tramo entre Xaloztoc-Apizaco-Muñoz es la zona donde se han registrado hechos sangrientos. En este mes de marzo del 2018, ya se han registrado dos ataques armados en contra de los emigrantes, hay cuatro de ellos lesionados de bala y solo identifican a sus agresores como hombres vestidos con uniforme y encapuchados.

Cada día, cientos de emigrantes salen de sus países como Honduras, El Salvador, Guatemala, Colombia, Haití, y hasta de Venezuela se suben al lomo del tren conocido como “La Bestia”, para cruzar la frontera de México con los Estados Unidos y por las vías deben forzosamente cruzar por territorio tlaxcalteca.

De 2000 a 2016, la media anual era de cuatro mil 500 emigrantes atendidos, aunque el año pasado rebasaron las expectativas al cuantificar los siete mil, sin tomar en cuenta los que siguen su camino de largo a bordo del ferrocarril..

Cada hombre es una historia de vida, lo dejan todo, madre, padre, esposa, hijos y amigos. Unos son empujados por la necesidad, la carencia, pero en su mayoría huyen de la violencia, si se quedan, se mueren.

En sus países de origen son víctimas de las mafias, de los ejércitos y de una política de exterminio que señala con índice mortal a sus familias, por eso si desaparecen su familia se salva.

Casi la misma historia se repite, deben cruzar la frontera sur de México, para abordar el ferrocarril, son modernas máquinas diesel que a todas horas transitan por las venas de acero que mueven gran parte de la riqueza de nuestro país.

Para la gente de Tlaxcala, sobre todo del municipio de Apizaco, ya adoptó en su paisaje cotidiano urbano la imagen desgarbada de los emigrantes, sus miradas curiosas, su acento jarocho y su mochila al hombro los identifica.

Una vez que cruzan el estado de Veracruz, antes pasan por Tabasco, suben abruptamente al Altiplano de México, su clima les parece extremo, la temperatura baja y ellos no vienen preparados para enfrentar ese nuevo flagelo.

Sin rumbo, como pueden, unos guiados por los polleros, otros por las nuevas vías de comunicación entre las que predomina el WhatsApp, de sus celulares los va guiando por esta ruta mortal.

Deben transcurrir entre 20 y 25 días para que puedan llegar a territorio tlaxcalteca, en la zona del sureste deben pasar por la aduana de los Mara Salvatrucha, que han sido deportados y se la viven de robar a los emigrantes inexpertos.

Otra aduana de muerte es la organización de los “Z”, ellos se los llevan a punta de metralleta y nunca se les vuelve a ver, eso no es muy común, pero es un peligro mortal y latente que los acecha en todas partes.

Luego tienen que enfrentar a los elementos del Instituto Nacional de Migración, la feroz migra mexicana, que con sus esporádicas redadas es muy temida por las deportaciones.

Ya en el lomo de “La Bestia”, deben tener cuidado y volverse diestros y diestras al  subir y bajar de los vagones, porque también viajan mujeres y familias enteras pero no hay que olvidar a los peores de todas sus pesadillas y esos son los elementos policiacos.

Estatales y municipales los esperan en tierras altas, de tal forma que en Veracruz los espían cerca de los bancos, saben que ahí deben refaccionarse de dinero y entrar y salir de un cajero bancario es un  error que muchos emigrantes novatos cometen.

Así, al llegar a Tlaxcala siguen los asaltos y desde el año pasado han sido agredidos, sin motivo los amenazan y les disparan con armas largas y cortas, uno de ellos quedó tendido muerto en las escaleras de un vagón.

En este mes de marzo del 2018, ya se han registrado dos ataques armados en contra de los emigrantes, hay cuatro de ellos lesionados de bala y solo identifican a sus agresores como hombres vestidos con uniforme y encapuchados.

Pero no solamente los emigrantes son el blanco, desde hace un año el tren “La Bestia” es blanco de modernos asaltantes que colocan piedras, troncos y atraviesan lo que se pueda para frenar su marcha.

Se trata de gavillas numerosas que a punta de armas largas mantienen a raya a los custodios de Ferrosur, mientras otros grupos rompen los cerrojos y abren los vagones.

Se llevan lo que se puede, maíz, trigo, electrodomésticos y hasta botellas de vinos caros, sin olvidar las toneladas de polietileno que son regadas sobre la marcha y otros asaltantes las suben a camionetas para darse a la fuga.

No para la cacería de los centroamericanos

Desde hace dos años las agresiones a grupos de emigrantes centroamericanos se ha recrudecido en Tlaxcala, concretamente en el tramo entre Xaloztoc-Apizaco-Muñoz es la zona donde se han registrado hechos sangrientos.

Los migrantes centroamericanos son víctimas de agresiones en el lomo del tren “La Bestia”, otros al caminar entre las vías y unos más al estar reunidos en las ruinas de lo que eran las estaciones del ferrocarril.

Heridos llegan al albergue  “La Sagrada Familia” en Apizaco, con espanto en su rostro dicen que viven de milagro.

Cabe destacar que en las inmediaciones de Xaloztoc se dio el primer ataque de la ”Banda de los Negros”, con saldo en esa ocasión de un centroamericano muerto y otro herido, pero los ataques armados no han parado a pesar de las denuncias.

Así describen una y otra vez a sus agresores, visten de negro, con pasamontañas, armados y se trasladan en una camioneta similar a las de las policía municipal y estatal, siempre atacan amparados en las sombra de la noche.

Incluso en uno de estos ataques resultó un vigilante fallecido y recientemente en las inmediaciones de Huamantla fue quemada una de las patrullas con que los guardias de Ferrosur hacen sus recorridos.

Pero también ya se suman cinco ataques en contra de los migrantes, en la oscuridad de la noche que hace difícil identificar el lugar y sobre todo reconocer si en verdad se trata de los guardias privados, de policías municipales o estatales los causantes de las agresiones.

Los casos más recientes se registraron en la primera quincena del mes de este marzo, tres emigrantes fueron baleados el día primero y aseguraron que quienes les dispararon fueron elementos de la Comisión Estatal de Seguridad (CES).

Entrevistados en la Casa del Migrante “La Sagrada Familia”, donde se recuperan de las lesiones de arma de fuego, acusaron que los efectivos detonaron en tres ocasiones sus armas de fuego.

Recordaron que el jueves, al filo de las siete de la noche, kilómetros adelante de la estación de Apizaco, antes de que los policías los agredieran les gritaron que se bajaran de los vagones.

Esa noche, en el municipio de Muñoz de Domingo Arenas, un salvadoreño y dos hondureños, uno de ellos de 16 años, presuntamente fueron baleados por los uniformados.

Un caso más de un ataque armado

El lunes cinco de marzo ocurrió otro ataque armado, Sergio Luna, director de “Un Mundo una Nación”, confirmó que le fue reportado otro hondureño de 25 años quien al filo de las 15:30 horas recibió cinco impactos de bala al parecer de los custodios de la empresa Ferrosur antes de llegar a la población de Muñoz de Domingo Arenas.

Expuso que su vida no está en peligro, sin embargo, lamentó que elementos de la Comisaría de Seguridad Pública de Apizaco hayan ingresado arbitrariamente al albergue bajo el argumento de que buscaban a otro migrante baleado.

El propio lesionado aseguró que los agresores son de la estatal, porque visten uniformes azules y que la patrulla es diferente a las municipales, como lo ha podido constatar en su recorrido por las calles de Apizaco.

Dijo estar muy preocupado porque otro de sus compañeros hondureños que no alcanzó a bajarse de los vagones, pero que recibió un impacto de bala en el abdomen y así se fue arriba del tren.

Josep -N-, testigo de la agresión salió de Guatemala hace 25 días, allá dejó a su madre y a una de sus hermanas y asegura que las experiencias con los vigilantes privados o “garroteros” de Ferrosur son muy amargas cada día, lo mismo con las policías de los estados y municipios mexicanos por donde atraviesa “La Bestia”.

Nos bajan del tren, nos pegan y en Orizaba, hace un rato, nos quitaron nuestra plata, se juntan y al juntarnos nos quitaron las cosas de valor, principalmente van sobre los celulares.

Luego, sin nada, tuvimos que caminar por los túneles, hasta llegar a un lugar llamado “El Nazareno, para subir a la bestia otra vez hasta llegar a Apizaco y vivir momentos horribles por la agresión de los policías encapuchados.

Son los policías del estado y los municipales, ya los ubicamos, porque a los garroteros ya los vamos conociendo, son 25 días sobre la bestia y los vemos un día sí y otro también.

Sostiene que son los municipales los que les sacaron las armas y los que les dispararon, porque viajan a bordo de una patrulla que dice Policía Municipal de Apizaco.

Se bajan encapuchados, los del tren vienen con logotipos y estos vienen en una  patrulla diferente, los deben de investigar, nos ofenden mucho, dicen que somos rateros y nos cazan como animales… como perros.

Afirma que si pudiera hablar con las altas autoridades, con el Gobernador le pediría que por favor pare esta violencia, que les diga a sus policías que no hagan eso, que ya no nos maltraten, ni nos traten como a delincuentes,

Tenemos récord limpio en nuestro país, no tenemos plata, no hay otra ruta, hay que pasar por México, por Apizaco, vamos a los Estados Unidos, no somos delincuentes.

Joseph reconoce que hay mucho peligro, y al llegar a la frontera nos espera el muro, los drones, la migra, pero hay que pasar como sea y la única forma es de mochilero, no hay de otra.

Con barricadas rústicas asaltan al tren La Bestia

Como si se tratara de una película del viejo oeste, un tramo que recorre el tren “La Bestia” en Tlaxcala, por su larga pendiente ha sido tomado para asaltar al tren, troncos, piedras y lo que se puede son colocados a manera de barricadas para detener la marcha de las locomotoras.

El tramo comprende a los municipios de Ixtenco, Zitlaltepec, Huamantla, Xaloztoc, Apizaco y Muñoz de Domingo Arenas.

Esos momentos son aprovechador por los integrantes de una banda de asaltantes conocida como “Los Hechiceros” que incluso ha enfrentado al ejército, gendarmería y a la policía estatal y de los municipios

El resultado es que Tlaxcala ocupó el cuarto lugar a nivel nacional por índice de robos a ferrocarriles cometidos en territorio estatal al grado que este flagelo creció en tres mil 500 por ciento, entre el primer y tercer trimestre del año 2017.

Cifras de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF), en el trimestre julio-septiembre, la entidad registró 35 robos a trenes, solo por debajo de entidades como Puebla, que tiene una alta incidencia y en ese periodo tuvo 109 casos, seguido de Veracruz con 91 y Guanajuato con 67.

En el primer trimestre de ese año la entidad solo tenía registros de un incidente de este tipo, pero para el segundo periodo de este tipo la cifra se elevó a 24, pero ahora éste se disparó a pasar a 35 robos al tren, siendo la mercancía de vinos y licores, así como granos y autopartes.

Los golpes de la delincuencia suman mil 32 robos en 28 estados de la República, siendo Veracruz, Puebla, Guanajuato, Querétaro y Tlaxcala los que figuran como las entidades favoritas de los saqueadores.

En este caso hubo un incremento de 9.76 por ciento de actos vandálicos cometidos en la entidad tlaxcalteca. Para este caso, el aumento a nivel nacional por vandalismo fue de 16.42 por ciento en solamente tres meses, de los cuales dos mil 421 corresponden a vandalismo en trenes y 252 en vías.

El pasado miércoles 7 de marzo la Procuraduría General de la República (PGR), a través de su delegación Estatal Tlaxcala, inició carpeta de investigación por el delito de robo al tren de Ferrosur.

De acuerdo a la carpeta de investigación, personas ajenas al servicio ferroviario activaron la alarma de emergencia en el tren a la altura del kilómetro S0175, en el poblado de Tamariz en los límites de Tlaxcala-Puebla, con el objetivo de detener su marcha y vandalizar, sustrayendo 88 mil 448 kilogramos de polietileno que se localizaban en cuatro vagones.

De esta forma, Tlaxcala se ha convertido en una aduana peligrosa y foco rojo, tanto por las agresiones a los emigrantes centroamericanos como por los constantes asaltos al tren de Ferrosur.

Este flagelo afecta a los tlaxcaltecas de los municipios localizados donde se cometen estos delitos, sin que por el momento se tenga un resultado contundente por parte de la autoridad federal, estatal o municipal.