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Acusan a Plácido Domingo de acoso sexual

Redacción 2019-08-14 - 07:21:29

Domingo es uno de los hombres más poderosos y elogiados en el mundo de la ópera.

Durante décadas, Plácido Domingo, uno de los hombres más poderosos y elogiados en el mundo de la ópera, presionó a mujeres para que tuvieran relaciones sexuales con él, prometiendo empleos y a veces tomando represalias contra las carreras de aquellas que rechazaban sus proposiciones, dijeron numerosas acusadoras a The Associated Press (AP).

Domingo es también un prolífico director de orquesta y director de la Ópera de Los Ángeles. Ganador de varios Grammy, es una figura muy respetada en su exclusivo mundo descrita por sus colegas como un hombre de prodigioso encanto y energía que labora sin descanso para promover su rama artística.

A sus 78 años, llena salas de conciertos alrededor del mundo y continúa sumando a los 150 papeles que ha cantado en más cuatro mil presentaciones, más que ningún otro cantante de ópera. Sin embargo, sus acusadoras y otras personas en la industria dicen que Domingo tiene un lado problemático: un secreto a voces desde hace tiempo en el universo operístico.

Ocho cantantes y una bailarina aseguraron que fueron acosadas sexualmente por el superastro español, que lleva décadas casado, en encuentros ocurridos a lo largo de tres décadas desde finales de los 80, a veces en compañías de ópera en las que él ocupaba altos puestos directivos.

Una acusadora recordó que Domingo metió la mano bajo su falda, y otras tres declararon que las besó por la fuerza en la boca en un vestuario, un cuarto de hotel y un almuerzo de trabajo.

"Una comida de trabajo no es rara”, comentó una de las cantantes. “Que alguien intente agarrarte la mano durante una comida de trabajo es raro. Siempre te estaba tocando de alguna manera, y siempre besándote”.

Además de las nueve acusadoras, otras seis mujeres dijeron que las proposiciones de Domingo las hicieron sentir incómodas. Una dijo que le pidió varias veces salir en una cita tras contratarla para cantar una serie de recitales con él en la década de 1990.

La AP también habló con otras tres docenas de cantantes, bailarines, músicos de orquesta, personal técnico, maestros de canto e incluso administradores, que relataron haber presenciado comportamiento inapropiado de índole sexual por parte de Domingo, y que el cantante perseguía a mujeres más jóvenes con impunidad.

Domingo no respondió a preguntas detalladas de AP sobre incidentes concretos, pero emitió un comunicado en respuesta: “Las acusaciones de estas personas no identificadas, que se remontan hasta 30 años, son profundamente preocupantes e inexactas tal como se describen. Aun así, es doloroso saber que puedo haber molestado a alguien o haberles hecho sentir incómodas, sin importar cuánto tiempo haya pasado y pese a mis mejores intenciones. Yo creía que todas mis interacciones y relaciones fueron siempre bienvenidas y consensuadas. La gente que me conoce o ha trabajado conmigo sabe que no soy alguien que dañe, ofenda o avergüence a nadie a propósito”, escribió.

"Sin embargo, reconozco que las normas y estándares por los que se nos mide hoy —como debe ser— son muy diferentes de lo que eran en el pasado. He tenido la bendición y el privilegio de haber tenido una carrera de más de 50 años en la ópera y me atendré a los estándares más altos”, añadió.

Siete de las nueve acusadoras dijeron que sintieron que sus carreras se vieron perjudicadas tras rechazar las propuestas de Domingo, y algunas señalaron que él les prometió papeles que nunca se concretaron. Varias dijeron que aunque trabajaron con otras compañías, nunca volvieron a ser contratadas para trabajar con él.

Sólo una de las nueve mujeres aceptó ser identificada: Patricia Wulf, una mezzosoprano que cantó con Domingo en la Ópera de Washington. Las demás solicitaron anonimato, indicando que, o bien siguen trabajando en el sector y temen represalias o temen ser humilladas públicamente e incluso acosadas.

Los testimonios de las acusadoras muestran patrones muy similares de comportamiento, en los que Domingo las contactó de forma persistente —a menudo llamándolas a sus casas por la noche—, expresó interés en sus carreras y las instó a reunirse con él en privado con el pretexto de ofrecerles consejo profesional.

Ninguna de ellas pudo ofrecer documentación como mensajes telefónicos, pero la AP habló con muchos colegas y amigos en los que habían confiado. Además, se verificó que las mujeres trabajaron donde dijeron y que Domingo coincidió con ellas en esos lugares.

Dos de las mujeres aceptaron haber cedido brevemente a las proposiciones de Domingo, al creer que no ponían en peligro sus carreras rechazando al hombre más poderoso de su profesión.

Una de ellas dijo que tuvo relaciones sexuales con él dos veces, incluida una en el hotel Biltmore de Los Ángeles. Cuando Domingo se fue para una actuación, señaló la mujer, dejó 10 dólares en la mesilla de noche y dijo: “No quiero que te sientas como una prostituta, pero tampoco quiero que tengas que pagar por el estacionamiento”.

Las acusadoras mencionaron que muchos colegas les advirtieron en repetidas ocasiones que no estuvieran nunca a solas con Domingo, ni siquiera en un elevador. Si lo acompañaban a almorzar o cenar, lo hicieran en un sitio público y se abstuvieran de consumir alcohol.

Las mujeres que hicieron las acusaciones eran en su mayoría jóvenes y comenzaban entonces sus carreras. Varias reconocieron haber tomado medidas extremas para evitar a Domingo.

La influencia de Domingo en el mundo de la ópera es tan grande que Wulf fue la única persona entre las docenas que hablaron con AP que accedió ser identificada. Y muchos de los que hablaron lo hicieron renuentemente, por miedo a represalias, pero también por no querer causar daños colaterales a la industria misma.

Pero finalmente, aquellas que hablaron con AP explicaron que se sintieron animadas por el movimiento MeToo y decidieron que la manera más efectiva de atacar la conducta sexual inapropiada arraigada en su industria era denunciando el comportamiento de la figura más prominente de la ópera.

Una mezzosoprano que está entre las acusadoras tenía 23 años y cantaba en el coro de la Ópera de Los Ángeles cuando conoció al superastro en 1988. Durante un ensayo fue elegida para besar a Domingo en una escena. Dijo que recuerda haberse limpiado la saliva del cantante de la cara tras un torpe beso húmedo y que él le susurró: “Desearía que no estuviéramos en el escenario”.

Luego de ese incidente, Domingo empezó a llamarla a casa, aunque ella no le había dado su número. Le dijo que era una cantante talentosa con un futuro prometedor y que quería ayudarla. “Yo aún no había comenzado mi carrera. Me sentí completamente halagada. Y emocionada”, contó. “Entonces se tornó más aterrador”.

EN EU LE CANCELAN FUNCIONES

La Orquesta de Filadelfia canceló la actuación de Plácido Domingo prevista para el próximo 18 de septiembre dentro del concierto de inauguración de temporada. La agrupación informó que “retira su invitación” tras conocerse las acusaciones de nueve mujeres contra el tenor por acoso sexual. “Estamos comprometidos en ofrecer un ambiente seguro, respetuoso, colaborativo y apropiado para la orquesta y sus miembros, así como para los artistas invitados, compositores y nuestros espectadores”, señaló en un comunicado.

La Ópera de San Francisco se sumó a la Orquesta de Filadelfia y canceló un concierto que el tenor español daría el próximo 6 de octubre. La institución californiana emitió un comunicado ayer en el que explicó que, aunque los “presuntos incidentes” no ocurrieron en San Francisco, la Ópera está comprometida con “una fuerte política contra el acoso sexual” que requiere de todos los miembros “los máximos estándares de conducta profesional”.

EN EUROPA SIGUE EN CARTELERA 

Helga Rabl-Stadler, presidenta del Festival de Salzburgo, confirmó ayer en un comunicado que el certamen mantendrá las funciones previstas para el 25 y el 31 de agosto en las que actúa el tenor español. “Conozco a Plácido Domingo desde hace más de 25 años. Además de su competencia artística, me impresionó desde el principio su trato cariñoso hacia todos los empleados del festival”, comunicó Rabl-Stadler.

Domingo también recibió el apoyo de Joseph Volpe, timón de la Metropolitan Opera de 1990 a 2006 y que en declaraciones recogidas por The New York Times aseguró no haber escuchado nunca ninguna acusación contra el tenor.

Por su parte, un portavoz de la Royal Opera House en Londres —en la que también está prevista una actuación de Domingo el próximo año— no ha confirmado al NYT si se mantendrá como estaba previsto, a pesar de recalcar que tienen una “política de tolerancia cero hacia el acoso de cualquier tipo”.

Información: Excélsior