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Conferencia CITES responde a crisis de extinción de la vida silvestre

Redacción 2019-08-28 - 15:02:09

El comercio internacional de jirafas queda sujeto a un permiso especial de exportación o reexportación.

La reunión 18 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) respondió a la crisis de extinción, con fuertes medidas y restricciones para salvar animales y plantas en el mundo.

Desde peces y árboles comercialmente valiosos hasta mamíferos carismáticos como jirafas, elefantes, y reptiles vendidos como mascotas exóticas, tendrán una mayor protección, de acuerdo con las conclusiones de la cita celebrada en Ginebra, dadas a conocer este miércoles en un comunicado.

Tras una reunión de 12 días, los 183 participantes en la 18 Conferencia de las Partes (COP18) adoptaron una larga lista de decisiones destinadas a promover la conservación y el uso sostenible de vida silvestre en todo el mundo.

Revisó las reglas comerciales para docenas de especies de vida silvestre que están amenazadas por el comercio inestable vinculados a la sobreexplotación y a la pesca y caza excesivas.

Sobre los elefantes, queda prohibido el movimiento de estos animales vivos fuera del área de distribución de la especie salvo en casos muy excepcionales, los cuales deberán ser debidamente avalados y garantizados por el Comité de Fauna y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Con el anterior convenio, la CITES permitía que los elefantes pudieran ser exportados con fines comerciales a otros países fuera de su área de distribución natural, a lo que se definía como destinatarios “apropiados y aceptables”. Quedaba abierta la opción de que terminaran en destinos inapropiados y con poco control.

Ahora, el regulador del comercio mundial de vida silvestre limitó la venta al extranjero de elefantes de África capturados en la naturaleza, para zoológicos o parques recreativos.

La conferencia decidió además incluir a 18 especies de tiburones y rayas en el Apéndice II, que somete el comercio internacional a permisos, a condición de que no atente contra la supervivencia de los animales.

Otras especies marinas a las que se dirigió fueron las anguilas, la concha reina, tortugas, corales y caballitos de mar, acordando examinar el comercio para evaluar el papel que debería desempeñar la CITES, administrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Los árboles de madera tropical, otro mercado de vida silvestre de alto valor comercial, fueron incluidos también en el Apéndice II. Entre ellos la teca africana, el árbol nacional de Malawi, el raro cedro Mulanje, el árbol Mukula y todas las especies latinoamericanas de cedro.

Sobre las jirafas, cuya población ha disminuido entre un 36 y 40 por ciento en la últimas tres décadas por la pérdida de hábitat y otras presiones, y sólo quedan unos 50 mil ejemplares en el mundo, la CITES agregó al animal más alto del mundo al Apéndice II.

El comercio internacional de jirafas queda sujeto a un permiso especial de exportación o reexportación, expedido únicamente por las autoridades pertinentes.

Mientras las nutrias de capa fina y garras pequeñas de Asia, amenazadas por la pérdida de hábitat y posiblemente por el comercio de animales vivos, fueron transferidas del Apéndice II al Apéndice I, que prohíbe todo el comercio de las especies que enumera.

Debido a que el creciente comercio de mascotas exóticas ha ejercido una enorme presión sobre muchas especies de tortugas, lagartos y gecos, la Conferencia añadió una variedad de estas especies a los Apéndices.

Además, estableció la Fuerza de Tarea CITES Big Cat para mejorar la aplicación, combatir el comercio ilegal y promover la colaboración en la conservación de tigres, leones, guepardos, jaguares y leopardos.

Asimismo la CITES reconoció el papel fundamental de las comunidades locales e indígenas que viven en la primera línea de la conservación y el manejo sostenible de la vida silvestre, y su necesidad de ingresos y medios de vida adecuados.

“La humanidad necesita responder a la creciente crisis de extinción transformando la forma en que manejamos los animales y plantas silvestres del mundo. Los negocios como de costumbre ya no son una opción”, dijo la secretaria general de la CITES, Ivonne Higuero.

Destacó que la “CITES conserva nuestro mundo natural al garantizar que el comercio internacional de plantas y animales silvestres sea legal, sostenible y rastreable”.

La CITES regula el comercio internacional de más de 35 mil especies de plantas y animales, incluidos sus productos y derivados, para garantizar su supervivencia en la naturaleza con beneficios para los medios de vida de la población local y el medio ambiente.

Miles de especies son comercializadas y utilizadas por personas en su vida cotidiana para alimentos, atención médica, vivienda, recuerdos turísticos, cosméticos o moda.