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Foto: Megalópolis

Pierde zona metropolitana más de 20 mil hectáreas de zonas verdes

Fernando Pérez Corona 2016-09-12 - 07:57:43

La falta de aplicación de leyes, el crecimiento desmedido de las ciudades y las facilidades que otorgan los gobiernos para la realización de proyectos inmobiliarios han acabado con el Bosque de Manzanilla o Amalucan y el de La Calera, todos al norte de la zona metropolitana.

Durante las últimas dos décadas, la zona metropolitana de Puebla ha perdido más de 20 mil hectáreas de zonas verdes, principalmente bosque, por lo que cada uno de sus habitantes ahora tienen sólo una superficie de unos tres metros cuadrados, muy por debajo del promedio recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual lo establece en nueve.

Esta situación ha sido generada por la falta de aplicación de leyes y el crecimiento desmedido de las ciudades; pero, también porque los gobiernos han promovido o facilitado la realización de proyectos inmobiliarios que han acabado con el Bosque de Manzanilla o Amalucan y el de La Calera, todos al norte de la zona metropolitana.

Tanto autoridades ambientales, federales como estatales y municipales, permitieron la tala de la zona boscosa de La Calera para que consolide un fraccionamiento la desaparecida empresa Alteq Construcciones —ahora consorcio Hogar—, que encabeza Federico Bautista Alonso, pariente de Martha Erika Alonso, secretaría general del Comité Directivo Estatal (CDE) del PAN y esposa del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Luis Gonzaga Ortiz y Luis Gil, desde hace 2 años denunciaron este ecocidio, para ser precisos el 14 de febrero de 2014, cuando José Antonio Gali Fayad, actual gobernador electo, se disponía a tomar el cargo de presidente municipal de Puebla.

Pese a la petición constante para detener la tala de más de tres mil 100 encinos endémicos en 50 hectáreas de bosque, la ayuda no llegó, aunque no había permisos de la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de que se logró la clausura de las obras.

El 22 de mayo de 2016, los habitantes de La Calera y un grupo de ambientalistas, encabezados por Luis Gonzaga, presentaron una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), contra Gali Fayad “por probable encubrimiento de delitos ambientales y omisiones graves”.

El proyecto inmobiliario ocupa un área natural protegida, considerada el bosque de encinos más grande del estado. Su afectación empezó en 2008, pero se intensificó para 2010 una vez que Moreno Valle asumió el cargo.

En octubre de 2015, los opositores promovieron una denuncia administrativa y otra penal contra las entonces delegadas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Daniela Migoya Mastretta y Laura Zapata Martínez, por actuar de manera omisa pese a las solicitudes de intervención y denuncia.

Clausuran los trabajos; la tala de árboles continúo sin freno alguno

Ante ello, las autoridades federales reaccionaron y clausuraron los trabajos. Los sellos se colocaron el 30 de noviembre de 2015, en un total de 12 trascabos, de los cuales 7 ya fueron liberados concretándose el derribo de los encinos y construyendo la etapa 2 del proyecto inmobiliario que está conformado por mil 500 viviendas.

“La construcción y la tala continuó a pesar de que no cuentan con los permisos federales”, refirió Luis Gonzaga, quien también explicó que por la falta de autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental por parte de la Semarnat, los permisos municipales y estatales son inválidos. “Y aunque los hubiera, estos serían ilegales. Moreno Valle y Gali Fayad debieron haber clausurado, sancionado y denunciado penalmente estos hechos que constituyen delitos”, dijo

 El expediente del caso, detalla que en 2008, se emitió un oficio por parte de la Secretaría de Obra Pública del ayuntamiento, donde se estableció la necesidad de parar el proyecto inmobiliario en su segunda etapa hasta tener los permisos de Semarnat, no obstante la Secretaría de Desarrollo Rural, Ordenamiento Territorial (SDROT) posteriormente, expidió las autorizaciones.

“Para tratar de “justificar” ante la opinión pública, este ecocidio, las autoridades solo dejaron “a salvo” 51  de las 160 hectáreas disfrazando el atentado contra la naturaleza como una donación al ayuntamiento de 51 hectáreas en la administración municipal antepasada, solo 28 fueron declaradas “Área Natural Protegida” y el restante ya fueron taladas y convertidas en camellones encementados, con luminarias y banquetas, sin que las autoridades hayan hecho nada para salvaguardarlas. Solo hicieron creer a los ciudadanos que ganaron 28 hectáreas (de las 160 hectáreas originales).

Los vecinos denunciantes reclaman que desde un principio nunca se debieron haber dado permisos federales, estatales y municipales para devastar este bosque de Encinos en detrimento del interés social para beneficio del lucro inmobiliario”, comentó Gonzaga.

Amozoc, otro caso de ecocidio

En abril de 2016, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sumó otra más para mermar los bosques de encino del norte de la ciudad de Puebla en los límites con el municipio de Amozoc, y  autorizó la tala de tres mil 378 encinos justo en el límite de un área  forestal protegida conocida como “Flor del Bosque”, pero que en  realdad forma parte de lo que es La Calera.

Los vecinos se opusieron, hicieron protestas, pero nada impidió la muerte de los árboles, porque la Semarnat declaró que la construcción

 del camino “Periférico Ecológico de Puebla – camino a Santa Cruz Alpuyeca —Academia de Policía, era “congruente” con la declaratoria  de protección al área natural protegida.

Los inmobiliaros de la zona se congratularon con la obra. Para los ejecutivos de Haras, otro desarrollo inserto en estos bosques, la vialidad de 11 kilómetros, brinda otro acceso fácil para los próximos compradores de residencias.

La tala comprendió 20 especies de árboles, 20 especies de arbustos y 41 especies de hierbas. Se derribaron mil 478 árboles de encino gris; mil 884 de encino glaucoide, 8 de encino negro y 49 de encino blanco. Además de tres tascate; tres de encino hoja ancha y seis de flácida.

De este caso, Pame Tajonar, activista ambiental y periodista, consideró que se trata de un ecocidio más cometido en contubernio de las autoridades del estado y la federación. Ninguno de los proyectos anteriores ha sido parado. El crecimiento de casas sobre una zona boscosa sigue.

Ya antes, una parte del bosque desapareció para dar entrada a la parte norte del Periférico Ecológico  y que permitió al desarrollo Haras y otros de la zona, realizados por las inmobiliarias, como Sadasi, tener accesos mejor ubicados. Los vecinos esperan ahora que la PGR actué contra los autores de estos ecocidios.


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