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Xelhua, el último ritual de Rafael Moreno Valle

Enrique Núñez
Código Rojo
2017-02-13 07:22:22

El endiosamiento de Rafael Moreno Valle no tuvo límites. En su último acto como gobernador de Puebla disfrutó con los únicos beneficiados de su sexenio, que no llegaron a un centenar, del espectáculo de luz y sonido a los pies de la gran pirámide de Cholula.

Los creadores de este show, por encargo del ahora exgobernador, utilizaron la leyenda para hablar de un “Dios gigante” que le enseñó a los hombrecitos a construir una enorme pirámide que llegue al cielo y una gran ciudad con sus propias manos.

Quienes fuimos testigos de la enfermiza obsesión por las obras faraónicas de Rafael y de la creación de la nueva Ciudad Modelo, nos hace entender el por qué cerrar su sexenio con este espectáculo.

Créanme que tratándose de este personaje, no hay coincidencias.

Cada palabra y cada acción tienen un objetivo y en este caso decidió dejarnos este espectáculo multimedia —Video Mapping—, que se presenta en la gran pirámide de Cholula, donde el texto es digno de un escribano de la edad media para que su majestad se sintiera halagado por todas las alabanzas, dándole la categoría de un semidiós.

Si maestros de la talla de Ignacio Bernal o Ignacio Marquina, encargado de los trabajos de rescate de Cholula en las décadas de los 60 y 70 revivieran, se morirían de rabia al ver la distorsión de la historia, pero sobre todo por haber desperdiciado la oportunidad de darle un sentido verdaderamente didáctico que dimensionara la importancia de nuestra cultura.

El espectáculo de luz y sonido tiene un costo de 390 pesos y solo dura 25 minutos, pero son suficientes para ver que hubo una mano detrás de quien escribió el guión para mandar el mensaje de que Puebla y los poblanos fueron muy afortunados como súbditos de Rafael II.

En esta leyenda prehispánica, los gigantes son castigados con la furia de los dioses más poderosos, sobrevive el poderoso Xelhua, y es ahí donde en la narración señala que ese gigante enseñó a los “hombrecitos” —sí, con esa palabra los señala— a construir una gran montaña con sus propias manos, que llegara hasta el cielo; digamos que convirtieron a Xelhua en un Dios visionario solo comparable a la transformada Puebla que Moreno Valle impulsó y nos legó.

La narración continúa diciendo que Xelhua muere aplastado por un sapo verde enorme —en el pasaje original se habla de una piedra con esa forma —, y la montaña queda casi destruida. Pero los “hombrecitos”, según el relato, aprendieron la lección del gigante y construyeron una gran ciudad que se llama Cholula.

Lo que no le explicaron a Rafael es que cuando el Dios de dioses Tonacatecutli deja caer la piedra en forma de sapo a Xelhua, es en castigo a la soberbia que se había apoderado de él, ordenando obras para satisfacer su vanidad.

Habría que preguntarle si después de esto se sigue sintiendo un Xelhua moderno.

Y la pregunta es: ¿Usted pagaría 390 pesos por ver y escuchar una mezcla de los cuentos de Gulliver, adaptados a Moreno Valle, en la época prehispánica?


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2019-06-18