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PRI: nueva reliquia

Fernando Maldonado
Parabólica
2017-11-27 16:10:58

Del “no se hagan bolas” de Carlos Salinas de Gortari hace 23 años al “están bien despistados” de Enrique Peña Nieto, en el proceso de selección de candidato presidencial del PRI el tiempo parece haberse detenido.

El suspenso volvió a invadir a la elite política en México tras la decisión del Peña Nieto, a quien los nostálgicos del pasado se empeñan en calificar como el ‘primer priista del país’, de frenar la cargada en favor de su secretario de Hacienda, José Antonio Mead provocada por su canciller Luis Videgaray.

El jefe del grupo político debió dar ese manotazo en la mesa cuando la bufalada tricolor iba con fanfarrias a las oficinas de la Alameda para proclamar al competidor por la Presidencia en 2018 y nuevo tlatoani priista, como en las mejores épocas del dinosáurico tricolor.

Nunca como antes estuvo a punto de romper los frágiles equilibrios internos el inusitado gesto de Videgaray Caso para glorificar a un pupilo suyo, como Meade.

Tal y como lo tuvo que hacer hace más de dos décadas Salinas de Gortari, asistimos a la reedición de aquel ‘no se hagan bolas’ para dejar bien claro que sería Luis Donaldo Colosio quien iba a aparecer en la boleta -quiso el infortunio que no apareciera pues cayó muerto en Lomas Taurinas, Tijuana, por un atentado instrumentado por Mario Aburto Martínez-.

Luis Videgaray no es un improvisado pero nadie es infalible. Los elogios pronunciados por su inocultable favorito ocurrieron a unas horas de que el PRI emitiera su convocatoria, lo que puso en riesgo el ritual sucesorio de este sexenio.

Desde que ese partido perdió la Presidencia en el año 2000 con Vicente Fox por el PAN y luego en 2006 con Felipe Calderón, ha pasado una generación de nuevos mexicanos que no habían conocido estos ritos de un partido que de manera insistente dijo haberse renovado, aunque las formas huelan a naftalina.

La falta de democracia interna, la simulación política que desborda y los pleitos palaciegos por el control político del país en su conjunto fue en el pasado, lo que hoy es presente.

Un conjunto de aspirantes sumisos a los designios de un solo hombre: el presidente en turno que antes dijo “no se hagan bolas” y ahora “están bien confundidos”. Se trata pues de la nueva reliquia.


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