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Benditas redes sociales

Oscar Legaspi
El Ojo Político
2018-07-04 13:37:23

Después de conocer los resultados de la contienda electoral del pasado 1 de julio,  se confirma el poder de comunicación a través de las redes sociales.

En efecto, las redes sociales fue un factor determinante para que el fenómeno de Andrés Manuel López Obrador arrasara a lo largo y ancho del país.

Hace una semana expusimos en nuestra entrega semanal la diferencia entre las encuestas y las redes sociales, determinando que las encuestas se apoyaban cada vez más en cuanto al grado de penetración de las redes sociales que iba repercutiendo en la sociedad.

Observamos con gran detenimiento que López Obrador se aplicó en hacer uso de las redes sociales y multiplicar de esa manera sus mensajes en primer lugar a sus compañeros de partido, a sus aliados políticos y de ahí fue construyendo la gran pirámide logística que penetró en la sociedad.

También es cierto que supo aprovechar las redes sociales para enviar los mensajes de hartazgo político hacia el PRI-Gobierno y hacer notar los errores que cometió la administración de Peña Nieto.

Al final del día de la elección, luego de saberse por medio de un mensaje del vocal presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) en los medios de comunicación, Lorenzo Córdoba dio a conocer con un mínimo porcentaje computado y proyectado que Andrés Manuel López Obrador era el nuevo presidente.

El rumor en las redes sociales fue más efectivo que el toque de las campanas de una iglesia en un levantamiento; inmediatamente millones de personas a través de celulares se enteraron del triunfo de Morena.

En su primer discurso de esa noche del 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador confirma diciendo “gracias a las benditas redes sociales” el triunfo se logró.

Cómo imaginar hace seis años o hace doce, que teniendo una forma de comunicación como las redes sociales se hubiera logrado un fraude electoral.

Hoy por hoy, el que sea todavía escéptico del poder real de las redes sociales como un poder más de la sociedad para estar comunicada rebasando por mucho a los medios de antaño, la sociedad tiene en sus manos la autoridad para calificar o descalificar a un personaje en cuestión, incluso hasta para participar con su opinión.

Los partidos políticos y gobiernos siempre han mantenido a la sociedad relegada, no le han permitido alzar la voz para desahogarse y expresar sus pensamientos y sentimientos hacia un punto de referencia, hoy esa sociedad callada y apagada alza la voz hasta por el más mínimo asunto.

Hemos visto en las redes sociales como damas y caballeros han sido bautizados como “Lady” o “Lord” según es el caso por ir en contra de las buenas costumbres como comúnmente se le llama a quien valiéndole un sorbete, transgrede las leyes y valores de la sociedad.

Así también descalificamos a quién maltrata a los animales, a quién golpea a los niños y abusa de ellos, así como también vemos y descalificamos el uso excesivo de fuerza de las policías, el ejército y la marina por órdenes “superiores”.

En el sismo del pasado 19 de septiembre, vimos en las redes sociales a personas que en realidad ayudaban y que fueron capaces de dar su vida por la de otro; así mismo el otro lado de la moneda nos mostró quiénes abusaron del poder como el gobernador de Morelos, Graco Ramírez y su esposa, que haciendo uso de su poder desviaron las despensas y ayuda que llegaba a Morelos reetiquetando las bolsas con el logotipo del DIF estatal.

Cuantos temas se han resuelto y se seguirán resolviendo por las benditas redes sociales como el caso de la votación en Puebla para elegir gobernador.

A través de las redes sociales se permitió corroborar el fraude electoral que orquestó desde un hotel el equipo de apoyo de Martha Erika Alonso de Moreno Valle.

Ante los hechos grabados y difundidos en las redes sociales que se puede decir de más, si eso es más que evidente.

En fin, si no logramos entender que hoy por hoy estamos siendo observados y grabados por alguien, pero sobre todo que seamos exhibidos y dados a conocer no solo a cientos de personas, sino a miles y tal vez millones por violar las preceptos y valores de una sociedad, entonces y luego entonces estaremos viviendo fuera de la realidad.


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