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La loca carrera rumbo al 2018

Enrique Núñez
Código Rojo
2016-06-27 08:05:14

Pasada la elección de 2016, la clase política nacional futurea de cara a la presidencial de 2018.

Dos partidos tienen claramente perfilados a sus candidatos: Andrés Manuel López Obrador por Morena y Miguel Ángel Mancera por el PRD, si es que el próximo líder del Sol Azteca no termina escuchando el canto de las sirenas y se somete a la alianza antinatura con el PAN.

Por su parte, en el blanquiazul la lucha es solo entre dos, y aunque el gobernador de Puebla sigue pataleando, los números dicen que en la puja solo quedan Ricardo Anaya y Margarita Zavala.

De esta forma, mientras los partidos opositores siguen avanzando, en el PRI están más preocupados en descifrar y replantear su proyecto de partido, que en perfilar a un candidato con verdaderas opciones ganadoras.

De entrada, hoy los priistas esperan a que salga humo blanco de Los Pinos para conocer a quien será el dirigente nacional y por lo mismo, de armar la estrategia para intentar retener la Presidencia.

Emilio Gamboa es una de las opciones, aunque también suenan el exgobernador de Querétaro Pepe Calzada, Enrique Jackson y hasta Miguel Ángel Osorio y Luis Videgaray.

Del tamaño de la baraja es el tamaño de la incertidumbre en el PRI. Y hoy tienen tantas cartas para la dirigencia, como cartas para la candidatura por la grande.

El problema es que a Enrique Peña no le crecen ni un centímetro los aspirantes.

El más aventajado en posicionamiento es Osorio pero con altos negativos; aunque si sale avante —soñar no cuesta nada— con la negociación magisterial, seguramente será el candidato.

Por lo que toca a los demás miembros del gabinete, el estallamiento de la violencia en Oaxaca dejó a Aurelio Nuño fuera de combate.

José Antonio Meade no crece pese a su limpio historial y buen palmarés.

Y las mujeres como Claudia Ruiz Massieu y Rosario Robles esperarán a que las circunstancias —el fenómeno Hillary— generen la necesidad de una figura femenina y se vuelvan presidenciables.

Mención aparte merece el caso de Erubiel Ávila, quien resucitó tras la debacle tricolor del pasado 5 de junio y quién podría subirse al tren presidencial si aprueba el examen de 2017 operando su propia sucesión y ganando la elección del Estado de México.

Como verán, en el PRI está más incierto su futuro, que la situación del peso frente al dólar.

La pugna azul

De acuerdo a los estatutos de Acción Nacional, la forma en la que elegirán a su candidato en el 2018 le da todas las ventajas a Ricardo Anaya para despacharse con la cuchara grande y convertirse en el bueno.

No hay manera de que Margarita Zavala y mucho menos Moreno Valle logren el consenso de los notables que designarán al candidato.

En los últimos dos fines de semana, el gobernador de Puebla organizó comidas con panistas en Nayarit y Oaxaca buscando comprar sus conciencias.

Lo mismo hará Margarita, con las limitantes de que Anaya ya hizo limpia de calderonistas en el padrón blanquiazul.

La única posibilidad de la señora de Calderón la tiene en convencer a los militantes de que el historial traicionero del señorito Anaya no les garantiza absolutamente nada.

Así las cosas, salvo que suceda un desaguisado, Anaya tiene media candidatura en el bolsillo.

Y pensar que antes del 5 de junio, los panistas planeaban un golpe de estado contra el joven Ricardo.

Así de caprichosa es la política y en México más.


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2019-06-18